lunes, 10 de febrero de 2020

Hoy conocí a un esgrimista zurdo

Esgrimista anónimo:

Querido Francis, hoy he conocido a un esgrimista que usaba la mano siniestra. No sabía como comportarme, estaba nervioso, mis gestos eran extraños, como si tartamudeara con el cuerpo, me sentía torpe.
No quisiera herir sus sentimientos, tal vez se ha pensado que estaba enamorado, y ahora no sé como explicárselo sin herirle el corazón.

  Firmado, Siniestreza

Francis de Abarca y Montoya:

Querido Siniestreza, no te debes sentir mal, los zurdos están acostumbrados a que nos comportemos así, no te debes de preocupar. Dentro de unos pocos asaltos te habrá enarcado vienteveces por tu exterior, y ese amor incipiente se convertirá en odio fraterno, y tus titubeos de ahora serán cuchilladas firmes.
Todos hemos pasado por ello.

  Tuyo siempre, Francis.

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